Champagne Vs Cava, las dos joyas de la corona

Nunca entendí bien la diferenciación que se suele hacer entre el Champagne y el Cava. Para ser sincera, en las celebraciones señaladas en casa siempre observé sobre la mesa alguna que otra botella de champagne, en general muy poco de cava.

Como en la mayoría de los grandes secretos de la historia, el Champagne, nació por casualidad en la cálida región de Champagne (Francia), cuando alguien extrajo vino blanco de una cuba antes de que hubiese finalizado la fase de fermentación, debiendole al benedictino, Pierre Perignon (Dom Perignon),  la definición y desarrollo del método champenoise que ha llegado hasta nuestro tiempo.

 

El cava, nació en 1872 cuando Josep Raventós i Fatjo produjo en la masía de Can Codorniú las primeras botellas de vino blanco, siguiendo el método Champenoise, pero con uvas autótonas del Penedés.

Una de las diferencias más evidente entre ambos productos es el precio. Por lo general, el champagne es más caro que el cava. Pero también dictan de la región dónde han sido producidos. El Champagne nace de un clima atlántico y frío, se elabora con uva blanca de Chardonnay, acompañada de Pinot Noir y Pinot Meunier. Si fuese elaborado únicamente con Chardonnay, se le denomina Blanc de Blancs.

En la elaboración clásica del cava se emplean variedades de uvas autóctonas Xarel-lo, Parellada y Macabeo. Su nombre hace referencia a un modo de producción y no a una demarcación territorial en concreto como otras Denominaciones de Origen Españolas. En la Región del Penedés se localiza el 95% de las empresas de cava españolas, pero no debemos obviar que también se producen en La Rioja, Aragón, Extremadura, Rueda y Valencia, siendo menos dulce que el francés debido a la utilización de nuestras propias variedades de uvas.

Otra de las diferencias es que el cava realiza la primera fermentación de manera natural, mientras que el champagne necesita añadirle azúcares al mosto lo que se conoce como chaptalización. Sus uvas reciben poco sol y no le permite alcanzar los grados mínimos de alcohol. En la mayoría de los casos, para la realización del cava se utiliza vino blanco joven del año, mientras que en los champanes el vino base para su realización es una mezcla de vino joven blanco del año con otra gran parte de vino envejecido en barricas de roble.

¿Cómo y dónde deben servirse?

Tanto el cava como el champagne necesitan servirse muy fríos. La forma adecuada para enfriar la botella es dejarla unos 20 minutos en una cubierta, con agua, hielo y un puñado de sal. La temperatura ideal es de 6º a 8º, dependiendo del tipo.

Las mejores copas para disfrutarlos son las de tipo flauta, pero las de vino blanco también resultan perfectas. Deben ser de cristal fino y transparente, que permitan observar las burbujas ascendiendo en su interior. Al servir es aconsejable abrirlo suavemente, inclinar la copa para evitar demasiada espuma y no llenarla en exceso.

Tanto el cava como el champagne, son fantásticos como aperitivo o acompañando una buena comida.

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