Como no nos espabilemos, el vino se jubila con nosotros

Los estudios estadísticos llevados a cabo por diversas organizaciones, entre las que se encuentra el Observatorio Español del Mercado del Vino (OeMv), reflejan una realidad: los jóvenes españoles no beben vino.

Este grupo, de entre 18 y 35 años, considera que el vino es una bebida poco cercana, al contrario que la cerveza, a la que ve como accesible y refrescante. Y aunque el vino forma parte de nuestra cultura, lo hace de un modo que provoca que los jóvenes lo perciban como una bebida “de abuelos”, por lo que la entrada del mismo en sus vidas se produciría durante el proceso de maduración como adultos. Sin embargo, mientras que en España sigue bajando, la ingesta de vino por parte de consumidores de la misma edad en otros países, sube. En estos países, vecinos europeos y del resto del mundo, el vino queda desvinculado de la tradición y se recibe como una bebida más, con cualidades particulares y que le otorgan un valor añadido, no sólo tangible, sino de imagen.

Pese a no consumir vino, una mayoría notable de los jóvenes españoles encuestados lo asocian con adjetivos favorables y son capaces, por ejemplo, de recordar más de tres denominaciones de origen. Esta aparente contradicción se explica por la fuerte vinculación entre consumo y tradición, encontrándose, el vino, cultural y activamente presente en la vida de los españoles y en el hogar familiar, donde se produce el primer contacto de los más jóvenes con esta bebida.

El mundo del vino es apasionante y amplio, como otros muchos mundos culinarios, sin ir más lejos, el del queso o el jamón, donde el arte de la tradición y de catar sabores se mezcla con conocimientos químicos y biológicos; sin embargo, los consumidores comen jamón sin prejuicios y muchos de ellos sin saber -y sin importarles- si lo que toman es bueno, malo o excelente, únicamente disfrutándolo a su manera. Puede que, efectivamente, los jóvenes estén en lo cierto y el sector vinícola sea cerrado, pero como podemos comprobar, para la propia supervivencia del mismo es necesario ganar a ese basto grupo de clientes potenciales, aceptando que el nuevo consumidor es el protagonista, y no el vino.

Afortunadamente, ya se han puesto en marcha algunas acciones para potenciar el consumo entre éste y otros públicos objetivos, como la campaña para la divulgación del vino «Quien sabe beber, sabe vivir», en la que el sector bodeguero y las denominaciones de origen invertirán 3 millones de euros, y la cual no sólo constituirá un gran impulso para el consumo del vino sino que ya es un ejemplo a seguir.

Be Sociable, Share!
Esta entrada fue publicada en general. Guarda el enlace permanente.

1 respuesta a Como no nos espabilemos, el vino se jubila con nosotros

  1. Luiscaja12 dijo:

    Muy buen articulo, te felicito L.A.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *