Diario de un aficionado al vino: El recorrido del ratón

Diario de un aficionado al vino: El recorrido del ratón

La lista de hoy se parece a la del sábado pasado y a la del próximo. De hecho, podría dejármela en la cartera y echar mano de ella cada vez que coja el carro a las nueve de la mañana para recorrer unos pasillos en lo que todo está dispuesto con el orden de las tropas ante la visita de un general.

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Diario de un aficionado al vino: El recorrido del ratón

El recorrido que hago es siempre el mismo. A mí me parece el más lógico y eficiente, pero seguro que los demás piensan lo mismo del suyo y si hubiera algún observador desde una distancia lo suficientemente elevada como para vernos como ratones, seguro que desvelaría patrones de nuestra personalidad que nos sorprenderían basándose en nuestro, en el fondo, caótico paseo.

Decía Churchill que la democracia es que llamen a las seis de la mañana a tu puerta y que sea el lechero. Se puede decir que el capitalismo es que el cartón de leche se encuentre ahí donde lo viste la semana pasada. En ambos casos se trata de una muestra de que las cosas funcionan, pero siempre nos quedamos inquietos, siempre pidiendo algo más.

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Diario de un aficionado al vino: El recorrido del ratón

Por eso suelo pasarme por la zona de los vinos: porque nunca lo tengo anotado en la lista. Con las botellas de vino me pasa igual que con los libros. Ya hay suficientes en casa esperando que los lea como para añadir uno más. Pero eso no es motivo para que compre uno si me atrae algo del libro, cualquier cosa.

Ese criterio del “cualquier cosa”, tan débil y tan fácil de seguir, también lo aplico a las botellas del supermercado. Solo pido que alguna me sorprenda con su nombre, su forma o su etiqueta, pero ese reclamo, que funciona tan bien con los libros, en el caso del vino en el supermercado no logra alcanzar un nivel mínimo.

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Diario de un aficionado al vino: El recorrido del ratón

Todos estos vinos expuestos, de distintas bodegas y zonas de España, comparten, sin embargo, una moral baja, como si fueran a una batalla en la que no mereciera la pena luchar, existiendo otros frentes de más glamour con clientes más entendidos, más agradecidos o más perspicaces. No hay ninguno que busque destacar con el diseño, tratando de atraer al posible cliente y provocando que éste añada a su carrito algo que se salga de lo común, una propuesta sugerente que llevarse a casa para probar.

Que cada sábado se produzca la misma decepción no es impedimento para que, al sábado, siguiente vuelva a pasarme por la zona de los vinos esperando la sorpresa. También los ratones de laboratorio son capaces de enfrentarse a los mismos castigos para conseguir su recompensa.

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1 respuesta a Diario de un aficionado al vino: El recorrido del ratón

  1. Buenas,
    Felicidades por el artículo.
    Me gustaría saber vuestra opinión sobre el vino sin alcohol, si de verdad se le puede llamar vino, si véis que es algo que tenga demanda y mercado, si debería tener una denominación propia, en fin, no se, veo que está muy de moda y la verdad no lo tengo claro.
    Saludos

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