Diario de un aficionado al vino: Por todas las compañías de la Sección Off

Diario de un aficionado al vino: Por todas las compañías de la Sección Off.

Si ahora estamos tomando una copa de vino en un local de Valladolid es, principalmente, por las obras que concurren en la Sección Off del 16 Festival Internacional Teatro y Artes de Calle. A las oficiales resulta prácticamente imposible ir porque las colas que hay que aguantar son demasiado largas para esperar con niños, así que vamos siguiendo el catálogo alternativo.

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Diario de un aficionado al vino: Por todas las compañías de la Sección Off.

Pero no me quejo porque en cuestión de teatro es en esas propuestas con poco presupuesto donde se encuentran las mejores ideas, las que tienen que aprovechar los objetos para darle sentido a la historia y tensión a la narración. Ese teatro de tres personajes y una silla que defendía Sinisterra en sus clases en la Escuela de Letras.

Al acabar estas obras, hay un momento, cuando el actor ha dejado de serlo sin convertirse todavía en la persona que lo representa, en el que se acerca al micrófono para pedir al público que aporte dinero.

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Diario de un aficionado al vino: Por todas las compañías de la Sección Off.

-No hemos cobrado la entrada, pero agradeceríamos que dejarais algo de dinero por la salida. Esto es lo único que tenemos porque no recibimos ninguna ayuda oficial.

Entonces las chicas de la compañía Albadulake, después de su espectáculo “Las expertas”, se mezclan entre el público con esas redes atadas a un palo que los niños usan en la playa para recoger cangrejos para financiarse.

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Diario de un aficionado al vino: Por todas las compañías de la Sección Off.

Entonces los dos actores de Totonco Teatro se disculpan por tener que pedirnos a los que hemos asistido que echemos algunas monedas en ese pequeño bote de cartón que parece haber formado parte de su obra “Hotel la Rue”

Las dos obras logran que nos olvidemos del calor que hace, de que estamos sentados en el suelo o de pie, de que al montaje se le vean las tripas: lo que muestran es lo que hay. Nada sobra. No importa. En cuestión de festivales de teatro, hay que mirar, cómo no, al Fringe de Edimburgo y ver cómo evolucionó allí el tema. También tenían una sección oficial, pero fueron precisamente las obras alternativas, las que vivían en la frontera, las que, por número, presión y calidad, fueron ocupando el terreno hasta convertirse en la auténtica referencia. De ahí el nombre de Fringe: lo alternativo, lo que está en el margen.

Así que esta copa que me tomo va por ellos. Solo va a haber una, eso sí, porque el presupuesto para vinos se lo llevaron los actores cuando pidieron nuestra ayuda.

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