Grande entre los grandes

La prestigiosa revista norteamericana especializada en vinos, Wine Spectator, acaba de encumbrar a la manzanilla La Guita como uno de los 100 mejores vinos del mundo en 2017. Wine Spectator está considerada una de las publicaciones más influyentes dentro del mundo del vino, especialmente en el mercado americano, y con una tirada de más de dos millones de ejemplares, Wine Spectator puntúa a La Guita con 91 puntos y la posiciona como la única manzanilla y único sherry de la selección.

La lista ha sido realizada por los editores de Wine Spectator  quienes puntúan los vinos revisados durante los últimos 12 meses, confeccionando un Top 100 en función de la calidad, el valor, la disponibilidad y la emoción que les provocan. Con este listado, la prestigiosa publicación norteamericana, quiere rendir homenaje a las bodegas, regiones y vinos exitosos de todo el mundo.

Hijos de Rainera Pérez Marín, S.A. es una de las casas vinateras más antiguas de Sanlúcar, fechando su fundación en 1852 de manos de Domingo Pérez Marín, uno de los muchos cántabros venidos en busca de aquel dorado pálido enológico, al que bautizaron como Manzanilla. Una aventura que comenzó adquiriendo unas 600 botas y un pequeño casco bodeguero en la calle Regina, sitio donde años más tarde nacería la afamada Manzanilla Pasada “La Guita”(1). En 1908 se formalizó su marca, y en 1917 se adoptó la singular guita de cordel en su etiquetado.

A su muerte le sucedió su hija Rainera, cambiando su razón social en 1928 a “Rainera Pérez Marín”, para dar lugar años más tarde a la razón que ha llegado hasta nuestros días, “Hijos de Rainera Pérez Marín”.

Tras la zozobra comercial que ha bamboleado al Jerez desde la década de los años 80, y que acabó sumiendo a las bodegas a un obligado deslastre cualitativo, Don José Estévez, propietario de un emergente grupo bodeguero jerezano, adquiere en  2007 a esta firma y sus solerajes, con el firme propósito de devolverle el lustre a la emblemática manzanilla “La Guita” y situarla en el escalafón cualitativo de épocas pasadas. Un reto conducido por Eduardo Ojeda, Victoria Frutos y el capataz José García, en el que a lo largo de estos 10 años han mejorado exponencialmente la calidad de la misma sin los dramatismos o  brusquedades que pudiesen espantar al consumidor habitual de la misma.

Actualmente, Hijos de Rainera Pérez Marín cuenta con dos cascos bodegueros: Pago Sanlúcar Viejo y la bodega de crianza “San Juan de Dios” (Calle Misericordia). Pago Sanlúcar Viejo es una moderna bodega semisubterránea, lo que la hace única en la zona. En ella crían el ochenta por ciento del soleraje de «La Guita» constituido por una solera y cinco criaderas, y con un dinamismo de una saca cada tres meses. El otro cuarto procede de Misericordia, una vieja bodega que data del siglo XVI, antiguo Hospital de la Misericordia o de San Juan de Dios, fechando su uso bodeguero desde 1852. Se sitúa en pleno Barrio Alto sanluqueño, lo que le confiere unas características idóneas para la crianza de Manzanillas de perfil seco y punzante.

(1) La marca «La Guita» tiene su origen en una anécdota de su fundador, Domingo Pérez Marín. Cuando alguien se acercaba a comprar manzanilla a la bodega, éste siempre preguntaba: «¿Tienes guita?», refiriéndose a si el comprador traía el dinero. De este modo, y con el paso del tiempo, la gente comenzó a llamar a la bodega como la de «La Guita». En el año 1908, para reafirmar la marca, se añadió al registro y se añadió un trozo de guita a cada botella.
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