La guarda del vino

La guarda del vino

Por: Ramón Vázquez, Ravalo

la guarda del vinoEl vino es un ser vivo, que nace, evoluciona y muere. Como todo ser vivo, en la búsqueda de su más profunda identidad, ha de enfrentarse a dificultades para crecer y evolucionar, para dar lo mejor de sí, y para ello debe disponer del entorno y los medios que lo hagan posible.

Es un error pensar que los vinos por ser más viejos han de ser mejores. Es una cuestión de momento. Algunos tienen un momento de vida significativa más corto y otros más largo. Estos últimos aportan cosas que los otros no pueden.

No se puede guardar cualquier vino. Como norma, los tintos jóvenes, los blancos (salvo algunas excepciones) y los rosados, no son vinos para guardar, deben consumirse pronto. Los tintos con corta o media crianza deben, en general, consumirse en un rango de entre 1 y 5 años desde su fecha de puesta en el mercado. A estos, vinos, excelentes muchos de ellos, no les llamamos vinos de guarda.

Vinos de guarda son aquellos a los que el paso del tiempo les otorga una complejidad, elegancia y riqueza de matices que los hacen verdaderamente grandes. Vinos que evolucionan perfectamente en botella y que ofrecen registros distintos a medida que pasan los años. Por supuesto no se pueden guardar eternamente, porque más pronto o más tarde comenzará la rampa descendiente de evolución negativa, y hay que bebérselo antes de que esa pendiente comience, y esto es importante, porque cada vino es distinto.

No todas las uvas evolucionan igual. Las variedades Cabernet Sauvignon y Syrah aguantan muy bien el paso del tiempo. Nuestra tempranillo algo menos, pero también se hacen grandes vinos de guarda de esta uva, vinos a los que el tiempo les otorga una sedosidad, elegancia, equilibrio y complejidad inigualables.

Si deseas vivir la maravillosa experiencia de guardar vino en casa, debes tener en cuenta las condiciones necesarias de tu bodega doméstica. Recuerda que la guarda requiere quietud, penumbra y una temperatura y humedad adecuadas. Aquí dejo el link a un artículo que escribí hace unos meses.

Los vinos de guarda, como norma, son vinos que han sido elaborados con esa intención. Vinos con taninos altos, un grado alcohólico elevado, procedente de uvas seleccionadas y que han sufrido un envejecimiento en barrica más largo de lo habitual. Generalmente más de 18 meses, a veces cinco años o más. En las propias botellas suele venir el rango de años de guarda sugeridos por la bodega. Yo a esto siempre le quito algunos años.

Seguirle la pista a un gran vino, que con los años se hace extraordinario, es una aventura fascinante, porque los vinos capaces de hacerse aliados del tiempo para llegar a su culminación, son verdaderas y extrañas joyas, un tesoro a descubrir.

 

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