Mitos sobre el mundo del vino

Mitos en los vinosEl vino al igual que otras muchas temáticas, ha aglutinado con el paso de los años una serie de mitos que no son ciertos. Una cosa es que creamos que es verdad y otra muy distinta es que realmente sea así. Lo peligroso de éste tema es que debido a esos “mitos y leyendas” muchas personas no disfrutan del vino como deberían por temor a alguna cuestión en concreto.

Un claro ejemplo, surge cuando se asocia la calidad del vino y sus “piernas”, es decir, los surcos de vino que quedan en las paredes de la copa cuando se agita. Muchas personas afirman que si el vino permanece en esas paredes, es símbolo de calidad, pero lo cierto es que esto se produce porque el alcohol se evapora y el líquido baja por los costados. Por lo tanto, estamos ante la simple señal de que el vino tiene alcohol, nada más lejos de la realidad.

1. El vino blanco produce dolor de cabeza

Esta idea se ha mantenido durante mucho tiempo, pero no es una cuestión verídica, a menos a día de hoy. En el pasado pudo producirse cuando para preservar de la oxidación los vinos elaborados con variedades blancas se les añadía sulfitos. Los viticultores actuales añaden la cantidad exacta de éste componente químico, sin ningún perjuicio para el consumidor.

2. Los Vinos mejoran con el tiempo

No sucede con todos los vinos. Un ejemplo está en los “gran reserva” que con el tiempo pierden su frescura y acidez, mostrándose rancios y apagados. Las bodegas lo sacan a la venta en su mejor momento de consumo.

Por el contrario, un vino joven con el paso del tiempo acaba por morir y los vinos con una cierta crianza sí mejoran.

3. Los vinos de reserva son siempre los mejores

La mención “reserva” en un vino no se debe a su calidad, sino que hace referencia al tiempo de envejecimiento que se lleva en barrica. Debemos ser realistas, existen vinos con la categoría de reserva que poseen una extrema calidad y otros que no.

4. ¿De crianza a reserva?

El vino de Crianza, tomando como ejemplo un crianza de Denominación de Origen Rioja, nunca podrá convertirse por arte de magia, ni ofrecerá el potencial ni la evolución de un Reserva. El primero es un vino que se encuentra en su tercer año de vida y ha permanecido como mínimo un año en barrica de roble, mientras que los vinos de reserva, han alcanzado un envejecimiento mínimo de tres años, uno de ellos en barrica.

5. El vino a temperatura ambiente

¡¡Craso Error!! Antiguamente los sistemas de calefacción domésticos eran más primitivos, de ahí a que el vino se consumiese a temperatura ambiente, actualmente la temperatura ideal para beber un tinto oscila entre los 16º y 18º. Por el contrario, la sabiduría popular si está en lo cierto cuando dice que el vino blanco debe servirse frío entre 8º y 11º.

6. ¿El vino tinto con carne y el blanco con pescado?

Aunque siempre se ha asociado de éste modo, la realidad es que el arte del maridaje es mucho más complejo. Se trata de buscar un equilibrio dependiendo de la ocasión. Hay muchos factores que inciden, como la cantidad de platos que se van a consumir o incluso el estado anímico que experimentemos en ese preciso momento, además de lo que se pretenda potenciar: el plato o el vino.

Aunque el pescado es muchos casos es el mejor acompañante del vino blanco, no siempre sucede así. Por ejemplo con atún o rodaballo es mejor elegir un tinto sin mucha madera y con taninos suaves o también un rosado de calidad.

7. Beber no destruye neuronas

Beber en exceso durante muchos años hace que se reduzca el tamaño del cerebro, se trata de un fenómeno reversible. El vino tinto protege el cerebro, reduce el riesgo de derrames cerebrales y es un excelente amigo saludable, siempre y cuando, el consumo oscile entre dos vasos semanales y hasta tres vasos al día como máximo.

8. Oler el corcho da una pista del buen estado del vino

El corcho debe oler a corcho y es un buen indicativo de que el vino está bien conservado, no una confirmación de la calidad del mismo. Es precisamente el vino, lo que se debe oler. En muchas ocasiones el corcho se le ofrece al comensal para que lo examine, chequee el logo de la bodega y así pueda verlo en detalle.

El corcho sigue siendo a pesar de las evoluciones, el mejor tapón que existe.

9. El vino rosado es cosa de mujeres

El color “rosa” siempre se ha asociado a la mujer, de ahí la idea errónea que el vino rosado está elaborado para mujeres. Un vino rosado debe su color al poco contacto que tiene con la piel de la uva en su proceso de vinificación, nada más. Tanto el hombre como la mujer disfrutan con todo tipo de vinos, sin tener importancia el color del mismo.

10. Los vinos caros son los mejores

El encarecimiento de un vino no siempre se produce por motivos que están relacionados con la calidad del mismo. El precio es el resultado del coste de elaboración, producción, calidad, cantidad y el plus de calidad que establezca cada bodeguero.

11. ¿Cava y Champagne para el final de la velada?

Estamos acostumbrados a beber éstos vinos espumosos en fiestas y celebraciones, dónde suele ser habitual un brindis como broche final a la festividad. Por su finura y exquisitez, se aconsejan tomar al inicio de una buena comida para ser apreciados mejor.

Sin embargo, por su calidad y frescura, se puede disfrutar en cualquier momento ¿A quién no le gustaría observar un atardecer con una buena copa en mano de cava o champagne?

12. El tapón importa

Últimamente asistimos a un debate con éste tema ¿Importa si el tapón es de corcho, rosca o sintético? El corcho puede ofrecer beneficios al vino, pero también puede ser el causante de algunos defectos importantes como sucede con el gusto a corcho. Esto ha dado lugar a que muchas bodegas hayan apostado por la utilización de tapones de rosca  y sintéticos, obteniendo unos magníficos resultados, para los vinos más jovenes.

Los fallos de los corchos tradicionales suponen a menudo, la terrible pérdida de miles de euros para los productores de vinos.

13. Cualquier Copa es bien recibida

En ciertos momentos, se suele afirmar que cualquier recipiente o copa puede acompañar nuestro vino, sin embargo es un error garrafal. Una copa es mucho más que un recipiente dónde descansa nuestro vino, es el broche de oro a la elección que se ha realizado.

Cada vino tiene su propia copa, para vestir diversas ocasiones de punta en blanco.

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